He aquí otra noche de calor en nuestra tan querida y odiada Buenos Aires. Mi día comenzó hace ya casi 20 horas y podría decirse que va a durar una más por lo menos. El aburrimiento me puede, escribir me relaja, pensar un título para el post me hincha...
Mañana me voy a encargar de reparar los parantes de la carpa. En algún momento uno de ellos pasó a tener una varilla (esos palitos "de ciego") menos que el otro. Si quisiéramos una carpa mecedora sería genial, pero se me ocurre que no es muy buena idea.
La lista de compras para el día de mañana incluye además 1 ó 2 garrafas de aluminio y aproximadamente 10 estacas como para cubrir un déficit que hubo y tener para cubrir otros que el viaje deparará.
Otra cosa que voy a hacer mañana o el martes (¡tenedlo en cuenta vosotros -- viajeros del mundo!) es escanear mi pasaporte y otra documentación importante. Acto seguido me la autoenviaré a mi casilla de correo, en donde reposará esperando que yo nunca deba acceder a ella. Caso contrario (léase, something went really wrong) puedo acceder a mi documetación en cualquier rincón del planeta que cuente con acceso a la Gran Red. Eso permitiría imprimirla y volver a ser un semidocumentado (tengo entendido que en las embajadas tener una fotocopia del pasaporte o el DNI es estrictamente mejor que no tener nada).
Por último, otra precaución que voy a tomar es cambiar mi tarjeta de débito. Su banda magnética ya está gastada y quien sabe por cuánto tiempo no vuelva, así que mejor disponer de un acceso directo confiable al capital.
Se despide aquí y hasta un futuro post, cada vez más cerca de estar lejos. Cada vez más lejos de lo que está cerca.
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