10.1.07

¡En Sanyafaé!

Dicen que las imágenes valen más que 1000 palabras, pero sin embargo tirar estas fotos acá sueltas no nos parece la mejor idea. Tampoco, por otra parte, estamos con demasiadas ganas de ponernos a escribir 2 horas toooodos los detalles de lo que aconteció en los últimos 10 ó 12 días...

Así que buscaremos un punto medio, y les dejamos los detalles para otro momento, quizás cerveza de por medio, o quizás cuando tengamos más paciencia.

En definitiva, como diría un gran pensador, vivir el viaje es mucho mejor que escribir sobre él...



Este quilombo que ven acá es la cama de Nacho, la noche previa a partir, cuando estábamos repartiendo el equipito. (Dicho sea de paso, hace un par de días mandamos una encomienda a Baires con algo así como 9 ó 10 kilos de equipaje que nos venía ¨sobrando¨).



Llegamos a Junín el día 30 por la mañana e inmediatamente buscamos un transporte que nos lleve al Huechulafquen. Esta es la vista del volcán Lanín desde la ruta.



Aquí pueden apreciar a un ¨nativo¨ explorando la cascada El Saltillo. Minutos más tarde se perdería en una senda bastante boluda, dejando mucho que desear sus habilidades de guía...



Otra vista del Lanín, ¡da ganas de tomar helado!



¡¡Lo prometido es deuda!! Llegamos, tras 4 horas de caminata (con una pendiente que daban ganas de matar a alguien), a la base del volcán.



Aquí estamos con Diego y Chuli, cansadísimos luego de la ida y vuelta a la base del volcán. Faltaban todavía 2 km. de caminata hasta el campamento... Sin embargo la promesa de unas empanadas caseras pudieron hacer el milagro de trasladarnos.



Hmmm... ¿que no se cocinaba con fuego? ¡Es para Charlie que lo mira por interné! ¡Que ricos huevos duros!



El atardecer en el Lago Huechulafquen, que fue nuestro hogar durante 5 días. Ahí pasamos la noche de año nuevo, en medio de una tormenta bastante chota que nos rompió una de las varillas de la carpa.





Después de Junín de los Andes comenzó nuestra travesía a dedo. Hubo de todo: desde una camioneta con dos chicas hasta un cura, pasando por un loco en un Mercedes que levantó 190 km/h, un Renault 12, un camión, etc...



Uno de los momentos más difíciles... En el medio de La Pampa, cerca de 25 de Mayo, no nos levantó nadie durante algo así como 6 horas. Ya no sabíamos que inventar...



Para llamar un poco la atención decidimos vandalizar una de las señales...



¡Finalmente hubo éxito! Nos levantó un camión que nos dejó en Gral. Alvear, apenas a unos 80 km. de San Rafael.



Luego de la travesía en camión acampamos en una estación de servicio y a la mañana siguiente (en tres tramos distintos) llegamos vía dedo a San Rafael.



Llegando a Valle Grande, se puede apreciar el Río Atuel, lleno de turistas haciendo rafting. Allí pasamos dos noches en un camping llamado ¨El Sauce¨.



El calor es insoportable... los nativos mojan sus patas en un remanso. A la noche llovería, calmando la temperatura un poco.

Escribimos estas líneas desde un hostel en San Rafael. El plan es mañana partir hacia Mendoza capital, de allí veremos...

2 comentarios:

Cuquito dijo...

Groso viaje muchachos.. me alegro mucho por ustedes y veo que estan sufriendo mucho..jeje.
Disfruten y nos vemos a la vuelta (si deciden regresar).

Tiger.

Anónimo dijo...

Les mandamos besos, sigan disfrutando!!